domingo, 7 de octubre de 2012

Algunos interrogantes que debemos contemplar a la hora de producir contenido en la Web 2.0.

  
¿Qué imágenes podemos utilizar en nuestras producciones digitales?
¿Cómo sabemos de qué manera podemos usar contenido producido por otros?
¿Cómo protegemos el contenido propio de uso?

Las imágenes que utilizamos en nuestras producciones, siempre tienen un carácter ilustrativo y generalmente se bajan de internet, para ello es necesario poner un epígrafe donde se identifique de qué página fue extraída. Si la imagen es producida por nosotros es interesante colocarle una marca de agua que la identifique. Pero si además en estas imágenes aparecen menores de edad es necesario poner en conocimiento  a los adultos responsables.
Generalmente los contenidos producidos por otros tienen derechos de copyright y cuando producimos un contenido será necesario citar de dónde se extrajo la información a través de lo que llamamos bibliografía, respetando así  el contenido ya compartido por otros. También existen aplicaciones que permiten recoger material de distintas fuente a través de RSS que luego admiten la edición y reformulación del contenido generado por otro.  Cuando creamos un contenido a partir de contenidos ofrecido en la web podemos utilizar un paquete de herramientas legales como por ejemplo: las licencias  Creative Commons que son más flexibles y promueven el intercambio legal  de contenidos cubiertos con derecho de autor.




¿Qué oportunidades o desafíos nos presentan los conceptos abordados en el contexto educativo?

La web2.0 nos ofrece la posibilidad de acceso a la información y a  la diversidad de formas de conexión, y  comunicación entre usuarios, contenido y sistemas. Esto  nos lleva a pensar que esta herramienta puede  enriquecer los procesos de enseñanza y potenciar los aprendizajes de nuestros alumnos. Pero ante esto se nos presenta el desafío de pensar pedagogías “apropiadas” desde corrientes pedagógicas externas y ajenas para justificar el uso de las diferentes aplicaciones, uso de modelos para evaluar producciones colaborativas que aún están en proceso de revisión, dificultades y limitaciones que implica su integración con los sistemas institucionales y el problema de la preservación de los datos e información. A su vez para incluir estos recursos en nuestros proyectos pedagógicos, es necesario trascender el determinismo tecnológico (que asume que la mera inclusión de tecnologías traerá aparejada, por sí misma, una mejora en los procesos de enseñanza) para adoptar una actitud cuidadosa y respetuosa de las condiciones contextuales que contendrán y otorgarán sentido a dicha inclusión.




¿Cómo trabajar para que los estudiantes sean capaces de aprender, des-aprender y re-aprender siendo activos participantes y coproductores de conocimiento? ¿Cómo generamos aprendizajes perdurables en nuestros estudiantes? ¿Cómo enfrentamos el cambio en el contexto educativo? ¿Cómo formamos para el aprendizaje a lo largo de la vida en este contexto complejo y cambiante?

Al igual que numerosos  recursos la Web2.0 no fue creada con propósitos educacionales pero sí están relacionadas con el acceso a la información y comunicación entre usuarios. Nos permite pensar en la tecnología como un aprendizaje social y situado, enfatizando el desarrollo de la inteligencia colectiva y el aprendizaje en red. Será entonces necesario disponer a los chicos  para un aprendizaje a lo largo de toda la vida desarrollando capacidades meta-cognitivas relacionadas con la autonomía, responsabilidad, intencionalidad, la reflexión, la participación en comunidades de práctica y la colaboración en actividades de aprendizaje intrínsecamente motivadoras. Es por ello que, como docentes debemos plantear  propuestas dirigidas a la interacción conversacional, la retroalimentación entre pares y la construcción de conexiones en red.



¿Cuáles son los “aportes” de las aplicaciones web 2.0? ¿Cómo establecer puentes significativos con proyectos educativos?

Las potencialidades que nos ofrece la web 2.0 nos permiten generar propuestas pedagógicas que provean ricas experiencias de aprendizaje que estimulen el compromiso de los alumnos por aprender en colaboración y en red.
Tanto el entorno material (objetos, representaciones simbólicas, aportes de los objetos, entorno físico) como el social (las personas en sus relaciones sociales, la cultura y el contexto) funcionan como estructuras mediadoras que configuran y dirigen la acción. Es en esa acción donde vemos configurarse la inteligencia distribuida. La inteligencia no es una propiedad interna del individuo ya que la mente no trabaja en solitario: el conocimiento se construye socialmente “por medio de esfuerzos cooperativos dirigidos a metas compartidas, o de diálogos y cuestionamientos que nacen de las diferencias que existen entre las perspectivas de las personas” (Pea, 1993)
Las aplicaciones de la web 2.0 pueden apoyar actividades humanas como plataformas experimentales que abren nuevas posibilidades a la inteligencia distribuida.


 Imagen Extraída de "Inteligencia Colectiva"

1 comentarios:

Unknown dijo...

Recupero lo que plantea Cassany, en el contexto actual debemos producir, colaborar en la producción conjunta del conocimiento. Innumerables de veces consultamos documentos, utilizamos imágenes, visitamos foros, vemos videos, etc. que nos inspiran para nuestras propias producciones y nos ayudan en el quehacer de la tarea. Es por eso que resulta interesante compartir las propias producciones y reflexiones, teniendo en cuenta que en el momento que uno sube algo en la Web puede ser utilizado en algún otro contexto, situación que no es diferente cuando se publican en otros soportes. Quedará en cada uno la decisión de compartirla o no.
Seguimos...

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