¿Qué
imágenes podemos utilizar en nuestras producciones digitales?
¿Cómo
sabemos de qué manera podemos usar contenido producido por otros?
¿Cómo
protegemos el contenido propio de uso?
Las imágenes que utilizamos
en nuestras producciones, siempre tienen un carácter ilustrativo y generalmente
se bajan de internet, para ello es necesario poner un epígrafe donde se
identifique de qué página fue extraída. Si la imagen es producida por nosotros
es interesante colocarle una marca de agua que la identifique. Pero si además
en estas imágenes aparecen menores de edad es necesario poner en
conocimiento a los adultos responsables.
Generalmente los contenidos
producidos por otros tienen derechos de copyright y cuando producimos un
contenido será necesario citar de dónde se extrajo la información a través de
lo que llamamos bibliografía, respetando así el contenido ya compartido por otros. También
existen aplicaciones que permiten recoger material de distintas fuente a través
de RSS que luego admiten la edición y reformulación del contenido generado por
otro. Cuando creamos un contenido a
partir de contenidos ofrecido en la web podemos utilizar un paquete de
herramientas legales como por ejemplo: las licencias Creative Commons que son más flexibles y promueven
el intercambio legal de contenidos
cubiertos con derecho de autor.
¿Qué
oportunidades o desafíos nos presentan los conceptos abordados en el contexto
educativo?
La web2.0 nos ofrece la posibilidad de acceso a la información y
a la diversidad de formas de conexión, y
comunicación entre usuarios, contenido y
sistemas. Esto nos lleva a pensar que esta
herramienta puede enriquecer los
procesos de enseñanza y potenciar los aprendizajes de nuestros alumnos. Pero
ante esto se nos presenta el desafío de pensar pedagogías “apropiadas” desde
corrientes pedagógicas externas y ajenas para justificar el uso de las
diferentes aplicaciones, uso de modelos para evaluar producciones colaborativas
que aún están en proceso de revisión, dificultades y limitaciones que implica
su integración con los sistemas institucionales y el problema de la
preservación de los datos e información. A su vez para incluir estos recursos
en nuestros proyectos pedagógicos, es necesario trascender el determinismo
tecnológico (que asume que la mera inclusión de tecnologías traerá aparejada,
por sí misma, una mejora en los procesos de enseñanza) para adoptar una actitud
cuidadosa y respetuosa de las condiciones contextuales que contendrán y
otorgarán sentido a dicha inclusión.
¿Cómo
trabajar para que los estudiantes sean capaces de aprender, des-aprender y
re-aprender siendo activos participantes y coproductores de conocimiento? ¿Cómo
generamos aprendizajes perdurables en nuestros estudiantes? ¿Cómo enfrentamos
el cambio en el contexto educativo? ¿Cómo formamos para el aprendizaje a lo
largo de la vida en este contexto complejo y cambiante?
Al
igual que numerosos recursos la Web2.0
no fue creada con propósitos educacionales pero sí están relacionadas con el
acceso a la información y comunicación entre usuarios. Nos permite pensar en la
tecnología como un aprendizaje social y situado, enfatizando el desarrollo de
la inteligencia colectiva y el aprendizaje en red. Será entonces necesario disponer
a los chicos para un aprendizaje a lo
largo de toda la vida desarrollando capacidades meta-cognitivas relacionadas
con la autonomía, responsabilidad, intencionalidad, la reflexión, la
participación en comunidades de práctica y la colaboración en actividades de
aprendizaje intrínsecamente motivadoras. Es por ello que, como docentes debemos plantear propuestas dirigidas a la interacción
conversacional, la retroalimentación entre pares y la construcción de
conexiones en red.
¿Cuáles
son los “aportes” de las aplicaciones web 2.0? ¿Cómo establecer puentes
significativos con proyectos educativos?
Las potencialidades que nos
ofrece la web 2.0 nos permiten generar propuestas pedagógicas que provean ricas
experiencias de aprendizaje que estimulen el compromiso de los alumnos por
aprender en colaboración y en red.
Tanto el entorno
material (objetos, representaciones simbólicas, aportes de los objetos, entorno
físico) como el social (las personas en sus relaciones sociales, la cultura y
el contexto) funcionan como estructuras mediadoras que configuran y dirigen la
acción. Es en esa acción donde vemos configurarse la inteligencia distribuida.
La inteligencia no es una propiedad interna del individuo ya que la mente no
trabaja en solitario: el conocimiento se construye socialmente “por medio de
esfuerzos cooperativos dirigidos a metas compartidas, o de diálogos y
cuestionamientos que nacen de las diferencias que existen entre las
perspectivas de las personas” (Pea, 1993)
Las aplicaciones de la web 2.0 pueden apoyar actividades humanas
como plataformas experimentales que abren nuevas posibilidades a la
inteligencia distribuida.
Imagen Extraída de "Inteligencia Colectiva"
Imagen Extraída de "Inteligencia Colectiva"


1 comentarios:
Recupero lo que plantea Cassany, en el contexto actual debemos producir, colaborar en la producción conjunta del conocimiento. Innumerables de veces consultamos documentos, utilizamos imágenes, visitamos foros, vemos videos, etc. que nos inspiran para nuestras propias producciones y nos ayudan en el quehacer de la tarea. Es por eso que resulta interesante compartir las propias producciones y reflexiones, teniendo en cuenta que en el momento que uno sube algo en la Web puede ser utilizado en algún otro contexto, situación que no es diferente cuando se publican en otros soportes. Quedará en cada uno la decisión de compartirla o no.
Seguimos...
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